La oración de Milei y el simulacro de Victoria

El Gobierno vende como festejo lo que es apenas un respiro. La intimidad del día clave para el presidente, la amenaza de Villarruel y el negocio de las embajadas. Ni los chinos ni el Fondo ponen los dólares que faltan.

Politica 17 de junio de 2024 TELEDIARIO.COM.AR TELEDIARIO.COM.AR
Javier Gerardo Milei.
Javier Gerardo Milei.

A la hora en que el país estaba tomado por la tensión, la policía desataba una nueva cacería a las órdenes de Patricia Bullrich y se suponía que su Gobierno enfrentaba un test crucial en el Congreso, Javier Milei estaba a resguardo.

El presidente había decidido participar del Shavuot, la celebración en la que la comunidad judía recuerda los 10 mandamientos y la entrega de la Torá de manos de Moisés. Horas antes de volar al exterior, Milei se refugió en la sede de ACILBA, el edificio de la comunidad judeo marroquí argentina que está ubicado en Borges y Soler, en Palermo Soho. 

Milei no fue solo. Lo acompañaron dos personas que ocupan un papel central en su vida. El primero era el rabino Axel Wahnish, su amigo y guía espiritual que tiene su pliego aprobado por el Senado como embajador en Israel desde hace casi dos meses, pero todavía sigue en Buenos Aires, al lado de Milei. El segundo era Santiago Caputo, el asesor estrella que ocupa el rol de un primer ministro en las sombras y domina como nadie las obsesiones del presidente. Mientras escoltaba a Milei, Caputo recibía información sobre la represión en el Congreso y monitoreaba la suerte de los funcionarios que negociaban las comas y los votos con senadores del colaboracionismo y el peronismo astillado. A esa hora nacía, también la fabula mileista del golpe de Estado. 

El líder de extrema derecha no estaba en un lugar desconocido sino en una sinagoga de la ortodoxia judía a la que se acercó hace tres años. Denunciado como antisemita, el entonces candidato porteño de La Libertad Avanza quiso desactivar ese frente de tormentas y llegó a ACILBA para darle una clase de economía a jóvenes judíos. Su lazarillo fue el economista ultraliberal Julio Goldstein, un ex miembro del Movimiento de Integración y Desarrollo que amarró en la costa de Milei junto a Oscar Zago, pero nunca cayó en desgracia. Goldstein fue de hecho el que presentó a Milei con Wahnish en ese momento.  

El presidente pudo volar rumbo al G7 con la tranquilidad de que Caputo y Francos habían logrado dar un paso en el blindaje institucional que el ajuste más grande de la historia de la humanidad necesita como oxígeno. La refundación entre capital y trabajo que diseñaron los grandes estudios corporativos del poder económico avanzó en el Senado con dos aspectos centrales, la aprobación a 30 años del régimen de beneficios extraordinarios para las inversiones de más de 200 millones de dólares y la reforma que legaliza el fraude laboral, extiende el período de prueba y promueve la altísima rotación de trabajadores low cost. Para eso, el ex panelista debió quedar en deuda con dos personas que, por distintas razones, no le generan nobles sentimientos: Martin Lousteau y Victoria Villaruel.

La vicepresidenta se diferenció del radical Julio Cobos y le evitó a los hermanos Milei una agonía prematura. Así se convirtió en una pieza clave del esquema de un gobierno que quiere dejarla en un lugar testimonial sin saber cómo. En despachos estratégicos de la Casa Rosada, están convencidos de que la vice ensaya un juego propio y se sueña como la estación previa al peronismo en caso de que el momento de revelación maravillosa que anima Milei sea en realidad una ilusión óptica. Entre los movimientos que le facturan, le atribuyen reuniones recientes con la cúpula de AEA y con la familia Saguier.  

Villarruel, que redujó al rockstar de la extrema derecha a un pobre jamoncito, es una de las caras del gobierno que mejor mide en las encuestas y asume un protagonismo público que la hermana Karina no está en condiciones de igualar.  Su discurso previo a la votación decisiva confirma que no está dispuesta a pasar inadvertida. En la secta de Milei desconfían y lo ven como un simulacro de lealtad y responsabilidad institucional.   

Pilar de lo que la ortodoxia considera una teología política a cargo del poder en la Argentina, el rabino de Milei sabrá consolarlo. Wahnish consiguió la aprobación de su pliego el mismo día que otro hombre clave del entorno del presidente, el embajador en Estados Unidos Gerardo Werthein. Los dos conectan al presidente con su base de poder y disponen de la libertad que pocos gozan en la Argentina de Milei. 

Werthein es un poderosísimo hombre de negocios que viajó con Milei a la reunión del G7 en Bari, en una atribución insólita que nadie en el mundo de la diplomacia puede explicar. En medio del pantano en que se hunde a Diana Mondino, ya se adelantó varios pasos al ritmo cansino de Federico Pinedo y Daniel Scioli. Los líderes del mundo occidental lo vieron actuar como un canciller de facto. Demian Reidel, el asesor económico que escribe libros con Milei y lo acompañó a la cumbre, pelea por el mismo cargo. 

Mondino, en cambio, atraviesa el mismo proceso que terminó con Nicolas Posse eyectado por las fuerzas del cielo, el de la humillación. Los que la quieren bien ven que ya la tratan como despedida y no entienden cómo no renuncia. Tal vez sea porque la ministra llegó al Palacio San Martín con grandes ambiciones. Se inspiraba en la gesta de Domingo Cavallo y fantaseaba con un paso de la Cancillería a Economía, como el que consagró al padre de la Convertibilidad. Apenas aterrizó, chocó con Karina, que decidió arrebatarle la Marca País para dársela a alguien que aportó desde el inicio a la causa paleolibertaria, su gran amiga, Bettina Guardia de Bulgheroni.

El embajador Werthein, uno de los socios de la esposa de Alejandro Bulgheroni, tiene un poder que lo blinda de los cuestionamientos que recibió la senadora neuquina Lucila Crexell, una especialista de la casta que sometió al gobierno a su lógica y fue premiada con la embajada en la Unesco, justo cuando le tocaba votar a favor de la ley Bases. Alta contribuyente al Impuesto País, con viajes al exterior que la obligaron a ausentarse en sesiones claves, la abogada Crexell cotiza alto sus servicios desde hace más de una década y hace entrar en sus razones a todos los inquilinos de Olivos. 

Enemistado con parte de su familia, el ex titular del Comité Olímpico Argentino juega en otra liga, como el presidente. Su blindaje le permitió salir indemne de los cuestionamientos cuando se trató su pliego. El empresario quedó enredado en una situación incómoda, antes de asumir, cuando llevó a Milei y una comitiva del gobierno a Washington. Después de que se le adjudicara ser el dueño del avión Gulfstream V que trasladó al núcleo de acero del presidente, el ahora embajador afirmó sin ruborizarse que los hermanos de gobierno, Posse y Luis Caputo pagaron 30 mil dólares cada uno para volar. 

Unión por la Patria le hizo un gran favor: dejó de lado las objeciones sobre el tema y se olvidó incluso que había mudado su domicilio fiscal a Uruguay durante la pandemia para no pagar el impuesto a las grandes fortunas que aprobó el Congreso. Al contrario, su pliego fue aprobado 67 a 0 y contó con el espectáculo de senadores como Carlos “Camau” Espinola -una mano decisiva ahora para la sanción de la Ley Bases- que se quebraban las manos en aplausos. Su caso parece parte de un modus operandi de Milei, que le entregó la embajada en Francia Ian Sielecki, el nobel emblema de la familia de los laboratorios, de 33 años. 

Werthein, Guardia de Bulgheroni y Gabriel Hochbaum -socio de José Luis Manzano y Daniel Vila en América- son los dueños de El Observador que tiene ediciones en Uruguay, España y, desde hace unas semanas, también, en Estados Unidos, causalmente el destino diplomático del empresario que acompañó a Milei al G7. Histórico padrino de Sergio Massa, Manzano se distingue en todo tiempo por su plasticidad. Según informó El Cronista, parte de su pool de medios, el día después de la aprobación de la Ley Bases, Manzano se mostró pleno de optimismo en el FII Priority Summit que se hizo en Río de Janeiro y hasta habló de segundo semestre. “Mucha gente que estaba en modo sentarse y esperar hoy se va a mover, y se va a adentrar más a identificar las oportunidades. Porque con el RIGI cambia mucho la competitividad de un proyecto, da un horizonte de certidumbre cambiaria y fiscal, y eso es muy importante", dijo. 

A través de Integra Capital, el ex ministro acaba de comprarle a la multinacional Glencore el 55% de la peruana Volcán Cia Minera SAA, una compañía que produce zinc, plata y plomo y tiene unos cuantos pasivos pendientes de refinanciación. “Me imagino que el segundo semestre va a ser más de claridad en la identificación de las oportunidades y entre el fin de este año y el primer semestre del que viene se van a empezar a cerrar los proyectos. Incluso puede haber algunos antes”, agregó. Titulado “¿Cuál es la geoeconomía de la minería y de los minerales críticos?”, el panel del que participó muestra su nuevo horizonte de negocios en la era Milei. 

La aprobación de la ley que entusiasma a Manzano generó un fuerte de pase de facturas entre Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, pero de momento se ignora el punto de vista sobre el RIGI que tiene Massa, el candidato presidencial que consensuaron hace justo un año. 

El presente del peronismo que fue parte del Frente de Todos no parece el más propicio para salir a cazar traidores. Producto de su propia debilidad, Milei tuvo que retirar empresas del paquete privatizador, archivar el capítulo previsional, reactivar algunas obras públicas y entregar concesiones que no estaban en los planes de Federico Sturzenegger, altísimo exponente del mesianismo de mercado. Además, vio rechazada la reforma de Bienes Personales -que beneficia a entre 125 mil y 150 mil grandes contribuyentes- y Ganancias, que reclaman gran parte de los mismos gobernadores que hace unos meses votaron en sentido contrario, igual que Milei.   

Esperar que la dirigencia política que facilitó el ascenso fulminante del presidente showman le ponga obstáculos desde el Congreso a su gobierno de extrema derecha es confundir el criterio que prima en la mayor parte del sistema político. El desconcierto que genera el ascenso del ex economista jefe de Eduardo Eurnekian tal vez impida caracterizar con precisión al colaboracionismo que le sirvió a Macri en su aventura de gobierno y atravesó intacto el periodo insípido de Fernández en Olivos. El autoengaño tampoco colabora para entender el presente. De nada sirve ignorar que durante cuatro largos y decisivos años el Frente de Todos, con sus interminables internas de suma cero, fue una máquina de legitimar el ajuste de shock que ahora ejecuta Milei.

En su imperdible repaso de las penurias económicas del presente, José Mayans dijo que el programa de Milei es el mismo de Onganía, Videla y Macri y anticipó que no va a salir bien. Se olvidó de Carlos Menem, el exponente democrático más notable que inspira al hoy presidente y fue autor de una transformación estructural de la Argentina que sobrevivió a todo.

El RIGI, de hecho, tiene como único antecedente la Ley de Inversiones Mineras 24.196 que sancionó el menemismo hace 31 años y se mantiene vigente. Si Menem era el emergente local del consenso de Washington, lo de Milei es un noventismo out of context, que rifa los recursos estratégicos en el marco de la competencia geopolítica global entre Estados Unidos, China y la Unión Europea por el acceso a los minerales críticos que precisa la transición energética. Especialistas del rubro aseguran que grandes compañías de todo el planeta tienen los ojos en Argentina y no piden tanto. Apenas, un gobierno que tenga un programa viable y no reedite ni profundice la inestabilidad socio-económica. 

La Libertad Avanza cerró una semana que promociona como positiva con el dato de la inflación más bajo en 28 meses, lo cual explica en parte porque el profeta de la dolarización se impuso al último ministro de Economía del FDT. Sin embargo, la recesión fulminante que tiene al uso de la capacidad instalada 12 puntos abajo en relación a 2023, las tarifas postergadas y el dólar planchado no impiden que las consultoras vean el IPC de junio arriba y los interrogantes permanezcan en el horizonte. 

La última encuesta de Unicef muestra que la gestión Milei-Pettovello fue capaz de aumentar las cifras de pobreza infantil que ya eran dramáticas en el segundo semestre de 2023 (58,4%). De acuerdo al estudio, hoy hay un millón de chicos y chicas que no hacen las cuatro comidas diarias y 10 millones que comen menos carne, lácteos, frutas y verduras que hace un año. En el 48% de los hogares con niñas y niños, los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos: un aumento de 7 puntos con respecto a 2023 y de 15 puntos con respecto a 2022. Pero en los hogares con jefatura femenina los núcleos familiares que no pueden cubrir lo básico ascienden al 56% y en los que reciben la AUH, al 65%. En esa situación, hay en total más 3 millones de hogares. Peor todavía: el informe indica que por lo menos en el 15% de los hogares donde viven niños alguna persona adulta perdió el empleo durante 2024. Son por lo menos 980 mil personas que se quedaron sin trabajo desde que Milei convirtió a la Argentina en su plataforma de promoción global.

Los festejos de Milei y el ministro Caputo por el desembolso del Fondo y el swap con China también son parte de un simulacro de victoria. Las sonrisas y elogios de Kristalina Georgieva y Gita Gopinah se limitan a entregar lo mínimo e indispensable. Los especialistas advierten que el comunicado del Fondo es una derrota para el gobierno porque ni habla del “nuevo programa” y la “nueva plata” que mencionó Caputo el martes último. Para la consultora Epyca, además, la “renovación” del swap con China es en realidad un plan de pagos: le concede a Milei un año de gracia pero le exige que pague los U$S 5000 millones a partir de julio 2025. Desde ahora hasta septiembre, apunta la consultora que dirige Martín Kalos, el gobierno tendrá que hacer frente a vencimientos de deuda por  U$S 6817 millones de dólares. Habrá que pasar, otra vez, el invierno. 

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