Trabajadores de Textilcom movilizan en Catamarca: reclamos y desafíos

Jalil, la LLA y la UCR están apoyando la aprobación de la Ley Bases, y dicen que lo hacen para defender la industria catamarqueña. Sin embargo, esta ley podría significar la defunción de la incipiente industria catamarqueña

Catamarca 26 de mayo de 2024 TELEDIARIO.COM.AR TELEDIARIO.COM.AR
TEXTILCOM Catamarca.
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Los trabajadores de la fábrica Textilcom han salido a las calles para expresar sus reclamos al gobierno de Raúl Jalil. Desde el martes, ocupan la planta en busca de soluciones. La falta de respuesta a sus demandas, incluyendo el pago de los últimos dos meses de trabajo y la incertidumbre sobre las indemnizaciones y la continuidad laboral, ha puesto en una situación desesperante a las familias de los 134 trabajadores. Por este motivo, decidieron movilizarse. El viernes, a las 10 de la mañana, trabajadores y familiares cortaron una de las avenidas más concurridas de la ciudad y se movilizaron a Casa de Gobierno para exigir respuestas al gobernador Jalil.

Los delegados de los trabajadores de Textilcom no han sido recibidos por el ministro de Gobierno ni el gobernador. Después de más de dos horas de espera, la reunión hasta ese momento viable se dilató y las autoridades provinciales dejaron en claro, que no recibirían a los trabajadores. Este hecho es preocupante y refleja la falta de interés por darle una solución al conflicto por parte del gobierno peronista de Jalil.

La industria catamarqueña en la mira
El empresario de Textilcom, Carlos Vilariño, representa un modelo que se ha consolidado en la provincia de Catamarca y en la región del NOA durante las últimas décadas. Este empresario se sostiene a partir de la intervención del Estado mediante subsidios. Por un lado, estos subsidios son nacionales, como los programas de empleo y programas sociales como el “Potenciar Trabajo” (plan que se implementó al inicio en Textilcom). Por otro lado, también reciben miles de pesos provenientes de las provincias y los municipios para establecer estas fábricas. Durante el año pasado, Raúl Jalil promocionó con entusiasmo la reactivación productiva de la provincia, inaugurando una serie de empresas. Sin embargo, en la actualidad, estas “inversiones” están en la mira debido a las medidas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei. Es cuestión de tiempo para que surjan casos similares.

La Ley Bases, el RIGI y la industria catamarqueña.

Jalil, la LLA y la UCR están apoyando la aprobación de la Ley Bases, y dicen que lo hacen para defender la industria catamarqueña. Sin embargo, esta ley podría significar la defunción de la incipiente industria catamarqueña, basada en un esquema de subsidios del Estado, bajos salarios y escaso respeto a los derechos laborales, para competir con los productos que se fabrican en provincias como Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires a costos más bajos; ni que decir de los que provienen de China o India. Entre el RIGI, la ley Bases y la caída del consumo fruto de la licuación de salarios y jubilaciones la demolición de una parte de la industria catamarqueña está a la orden del día.

La parte que sería altamente beneficiada es el sector minero transnacional, que representan las mayores inversiones en la provincia. Sin embargo, este sector genera escasa mano de obra y es altamente conflictivo y contaminante desde el punto de vista social y ambiental. A pesar de esto, libertarios, peronistas y radicales de la provincia están apoyando los intereses de sus patrones históricos, que en este caso son las corporaciones mineras.

Solidaridad y acción.

La lucha de los trabajadores de Textilcom debe rodearse de una solidaridad que exprese la lucha de toda la provincia en defensa de los puestos de trabajo. La CGT y la CTA, que hasta el momento no han tomado medida alguna, deberían convocar a un paro en apoyo a los trabajadores de Textilcom, y preparar las condiciones para impedir posibles despidos en otras fábricas. Los gremios textiles deben profundizar sus reclamos. En una discusión más general entre los trabajadores catamarqueños es necesario abrir un debate sobre qué tipo de producción necesitamos para satisfacer nuestras necesidades y establecer una continuidad en el tiempo. Debemos superar los esquemas de superbeneficios para los empresarios, que en la primera recesión económica huyen, siendo los trabajadores quienes pagan la crisis.

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