Asesinato de Rojas: 10 meses de impunidad y el eje político esquivado

La investigación del asesinato del exministro Juan Carlos Rojas parece estar centrada solo en su entorno familiar. Por alguna extraña razón, la Justicia ha minimizado el entorno laboral y político. Hay datos sugestivos que quedaron en un segundo plano.

Catamarca 15 de octubre de 2023 TELEDIARIO.COM.AR TELEDIARIO.COM.AR
Fernando Rojas.
Fernando Rojas.

“¿Quién gana con la muerte de Juan Carlos Rojas? Seguro que su familia no”. Así resume Iván Sarquis, abogado de la familia Rojas, un planteo hecho en la Justicia provincial pero que trasciende ese ámbito. El crimen del exministro de Desarrollo Social cumplió 10 meses sin culpables, ni siquiera sospechosos con algún fundamento sólido, y la hipótesis del móvil político se diluye entre el desinterés de los investigadores y la conveniencia del poder de turno. Puertas afuera, muchos se preguntan qué hizo o dejó de hacer Rojas, en su carácter de funcionario, para ser asesinado.

El cuerpo de Rojas fue hallado sin vida por su hijo Fernando Rojas al mediodía del 4 de diciembre de 2022. Estaba tirado en el piso de la galería de su casa, boca abajo y con el rostro desfigurado. A simple vista, eran signos de golpes muy fuertes. Poco después llegó la Policía junto a los peritos. Y más tarde se presentó el fallido primer fiscal de la causa, Laureano Palacios, quien apenas llevaba dos meses en el cargo.

Pero antes que llegara el fiscal, el primero en tomar contacto con la escena del crimen fue el entonces jefe de Homicidios de la fuerza, Tomás Rodríguez. Según el relato de Fernando Rojas, una mujer policía que estaba trabajando allí se acercó y le preguntó: “Jefe, ¿cómo informamos en el grupo de WhatsApp sobre la muerte de Rojas? ¿Informamos como muerte dudosa? No, informe muerte natural”, habría respondido Rodríguez con tono inequívoco.

No solo eso, también autorizó a que los hijos de Rojas limpiaran el lugar, ya que debían soltar a los perros que estaban atados y seguro se dirigirían al cuerpo. “Nos dijeron ‘no hay problema, limpien’. Y ahí (Rodríguez) nos ofreció una empresa de limpieza, porque había que limpiar con químicos especiales para que no quede ningún resto de nada. Entonces, ahí se retiraron ellos y quedamos nosotros”,relató Natalia Rojas.

De manera que el jefe de Homicidios no vio -a diferencia de sus subordinados- ningún indicio de que allí se hubiera producido una pelea; tampoco le llamó la atención la desfiguración del cuerpo. No dudó en poner la primera “carátula” y actuar en consecuencia al permitir la alteración de la escena con el lavado. Ni siquiera por simple prudencia atinó a informar “muerte dudosa”, y que luego en definitiva decidan los forenses.

A raíz de su actuación, la familia Rojas denunció a Rodríguez por “encubrimiento” y la fiscalía abrió una causa paralela a la del homicidio.

Tan cuestionada quedó la fuerza que el Gobierno decidió en febrero pasado relevar al comisario Ángel Agüero de la Jefatura de Policía y en su lugar designó a Ulises Córdoba. Y en abril, luego de una investigación interna por el caso Rojas, trasladaron a Rodríguez de Homicidios a Criminalística y le abrieron un sumario administrativo.  

La primera autopsia del cuerpo de Rojas se hizo el domingo 4 de diciembre a la tarde-noche. El informe indicó: “La causa fehaciente de muerte es traumatismo cráneo encefálico y hematoma subdural”. El lunes 5, salió el líder gastronómico, Luis Barrionuevo, a vociferar por una radio que a Rojas lo habían matado. “Alguien lo sorprendió y lo golpeó”, dijo. Y desde allí cambió la investigación.

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